NEVERENDING NOVEL

La novela interminable

Capítulo I (2)

Posted by The Father en 8 diciembre, 2007

Bueno, en primer lugar, gracias a todos los que habéis participado en la primera entrega de esta Novela Interminable. La verdad es que el nivel que habéis mostrado me supera con creces. Mención especial para los sudamericanos que han aportado alguna frase. Se nota que la calidad literaria actual del español está al oeste del Atlántico. Aquí os dejo, novelistas interminables, la segunda frase de nuestra novela. Por cierto, podéis escribir vuestras continuaciones en los comentarios de este post:

Después de muchos años, me miro en el espejo y veo un rostro desconocido para mí. Había vivido tanto tiempo lejos de cosas que para otros eran tan cotidianas como un espejo, que ni siquiera recordaba lo que era mirarte a tus propios ojos y verte al otro lado del reflejo.

8 respuestas hasta “Capítulo I (2)”

  1. uningenieromas said

    Fueron años oscuros, años de terror y de supervivencia, años donde una vida se apagaba en un segundo y un detalle podia cambiarte el destino, la guerra era asi, terrorifica, impredecedible y devastadora.

  2. uningenieromas said

    Pero ahora todo eso ha quedado atras, y debo -o al menos quiero- dejarlo atras, pasar pagina y mirar hacia adelante, aunque se que el pasado que he vivido me perseguirá durante el resto de mis dias.

  3. Saramar said

    La caricia del sol abrasador, el arrullo del mar en el crepúsculo y la soledad del exilio -perenne y fiel compañera de viaje- habían pintado una escena turbadora en el lienzo de mis pupilas: dolor y desasosiego, evocación y demencia sumidos en una danza frenética llamada Desolación.

    —————————-
    A ver si esta vez hay más suerte (aunque está muy bien la segunda frase definitiva). ¿Vale como página mía lo que he puesto? Es mi post personal de relatos en la web de Laura Gallego…

  4. Saramar said

    Corrijo mi frase (la escribí en pasado y debería ser en presente):

    La caricia del sol abrasador, el arrullo del mar en el crepúsculo y la soledad del exilio -perenne y fiel compañera de viaje- han pintado una escena turbadora en el lienzo de mis pupilas: dolor y desasosiego, evocación y demencia sumidos en una danza frenética llamada Desolación.

  5. Víctor Valenzuela Aránguiz said

    Y sin embargo, al volver a este sitio, siento que nada ha cambiado y que en realidad son dos las vidas que corren paralelas. La guerra, que nunca acaba, con sus miserias, con la muerte a cada segundo, arrastrandome, pensando, gimiendo; y esta otra, tan quieta que hasta mi pensamiento se escurre en un susurro, junto al viento. Cuando despierte, estare alla, gritando, recordando.

  6. Ví las arrugas que el paso del tiempo había grabado en mi piel, -ahora similar en textura y color al cuero curtido-, y el cansancio que reflejaban los ojos, más maduros, más graves, incluso más sabios… si es que todo lo que había visto en ese tiempo podía otorgar sabiduría a alguien.

  7. Destino said

    Lagrimas arrancadas desde la mas tierna niñez, vejez negada a aquel que me vio crecer. Por mis venas ya no corre sangre, el dolor, la desilusion, el odio… todos son recuerdos que jamas olvidare, todos y cada uno de ellos recorreran mis sueños por ultima vez.

  8. trilita said

    No deseo permitir que tantos recuerdos nefastos, le den a mi vida un tinte permanentemente gris. Deseo arrancar de mis pupilas el velo de dolor opaco que las cubre. Veré este lugar al cual he regresado, como el más hermoso de los paraísos. Y aún cuando las guerras del mundo no terminen; al menos haré que las de mi alma cesen.

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